Después de pasar varias horas en uno de los matatus que más nos agobió en todo el viaje –ventanas cerradas, esta gente con abrigo mientras nosotrxs sudamos!– llegamos a Nairobi para hacer una pequeña parada antes de poner rumbo a Mombasa, reencontrarnos con Cristopher, lavar la ropa y alguna aventurilla más que contamos en la entrada dedicada a Nairobi.

Por la mañana cogimos un Uber desde el hotel para ir a Nairobi SGR Terminus. A las 08:20h. nos esperaba EL TREN, y lo remarcamos porque había llegado a nuestros oídos que era uno de los trenes con más magia del mundo por su autenticidad, y que en su trayecto ofrece vistas dignas de cualquier documental. O eso era antes de ser sutituido por uno más moderno financiado por China. Desde 1903 hasta hace pocos años, el Tren Lunático atravesaba tierras kenianas con sus viejos convoyes de película y una duración de 12 horas el trayecto, pero ahora es distinto. Se llama Madaraka Express y puede que haya perdido parte del encanto del que hablaba la gente, pero también ha ganado en comodidad y rapidez. Eso sí, las vistas siguen siendo impactantes; durante su ruta entre Nairobi y Mombasa se atraviesan tres parques nacionales: Nairobi National Park, Tsavo East y Tsavo West. Eso se traduce en que casi seguro vas a poder ver majestuosas manadas de elefantes desde la ventana de tu asiento 🙂 A nosotrxs nos pasó en dos ocasiones!

Este tren renovado cuenta con primera y segunda clase, aunque como nos dijo nuestro amigo John: “en esta vida no existen las clases, todxs somos personas”. El precio de estas es de 3000kes (25-26€) y 1000kes (8-9€) por persona, respectivamente. No hace falta decir cuál cogimos nosotrxs 😀 Hay un tren todas las mañanas, el Inter-County, que dura 6h y va realizando paradas en diferentes pueblos del trayecto, y otro por las tardes, el Express, que dura 5h y va directo sin paradas.

Te podemos asegurar que el Madaraka Express es la mejor opción para transportarse a la costa keniana, tanto económicamente como por comodidad y ahorro de tiempo, pero asegúrate de reservar los billetes con al menos dos días de antelación porque es un tren bastante recurrido y los asientos vuelan con facilidad!

MOMBASA

En la costa, la temperatura es mucho más estable y más cálida incluso en sus inviernos. Lo primero que notamos al bajar del tren fue la humedad tan palpable al estar junto al mar; fue como un golpe seco en los pulmones al respirar. Sin embargo, no tardas más de un día en acostumbrarte.

Desde Mombasa SGR Terminus, que está a 30 minutos en coche del centro de la ciudad, decidimos coger uno de los múltiples matatus que esperan a lxs viajerxs a la salida de la estación. Para nosotrxs esa era la única opción, pues el taxi salía muuuy muy caro 🙁 Como siempre, nuestro primer objetivo fue encontrar un sitio para pasar la noche y, fatigadxs por el calor, que nos quitaba fuerzas para decidir, optamos por Panaroma Gardens Hotel. No es el mejor de todos pero está en una buena zona y en el precio se incluye el desayuno (1800kes/15€ la habitación).

Mombasa es la segunda ciudad más grande de Kenia y se caracteriza por estar dividida en cuatro secciones de tierra separadas por canales marítimos. Nosotrxs nos alojamos en la isla central, que se separa de las zonas principales de playa de Mombasa, y es donde se encuentra el casco histórico. Siempre merecerá la pena recorrer sus calles y conocer su historia: visitar Fort Jesus (800kes/6-7€ por persona) y desde ahí comenzar alguno de los recorridos que puedes encontrar en diferentes mapas y ver el resto de edificios históricos que conserva la ciudad, como la Aduana, el Mercado de pescado o la Mezquita.

Mombasa ha sido de las zonas que menos nos ha gustado. Hay que decir que nos pilló bastante cansadxs, con un día de  lluvia, y todxs sabemos que una ciudad con sol se ve de otra manera. Aún así, es una población que esconde mucha historia y callejuelas con encanto. En esta región de Kenia abunda la población musulmana, por lo que da la sensación de que has cambiado de país a alguno de Oriente Medio. Lo que también hay son distintas opciones para comer: desde puestos callejeros a restaurantes con un nivel bastante alto. Por nuestra parte, os recomendamos Blue Room, un café-restaurante con mucha variedad de comida, precios asequibles y un diseño más moderno de lo habitual allí si lo que buscas es reencontrarte por un momento con un ambiente más occidental

DIANI BEACH

La costa de Kenia tiene fama de ser una de las más bonitas de África, con playas kilométricas de arena blanca y un mundo marino impresionante. 

Nuestra idea era recorrer esta costa de sur a norte y para ello empezamos por Diani Beach. Más al Sur hay otras zonas costeras de las que hemos leído cosas interesantes, pero nuestro viaje tuvimos que encajarlo en el tiempo que teníamos y decidimos prescindir de esa parte.

Para llegar a Diani desde Mombasa, es necesario coger el ferry público de Mombasa: es gratuito y, como todo en este país, va a su ritmo. Desde esa otra parte de Mombasa, nada más salir del ferry, hay matatus que van directos hasta Diani Beach. Nuestro destino último era Diani Backpackers, un hostel costero de ambiente alternativo y juvenil, por lo que nos bajamos en el distrito de Ukunda antes de que el matatu se desviara al oeste y cogimos un tuk-tuk hasta el hostel.

Habíamos visto que Diani Backpackers tenía muy buenas referencias en internet y lo recomendaban también en Lonely Planet . . .  Pues no les faltaba razón! Debido a la época del año en la que viajábamos, no había mucha gente así que se respiraba calma sin llegar a la sensación de estar solxs. Había mochilerxs como nosotrxs y nos sentimos muy a gusto.

Sin embargo, nos encontrábamos un poco desubicadxs. En medio del caótico país keniano, estás una especie de oasis, un hostel con piscina, barra de bar en el jardín, juegos de mesa y un servicio de comida con bastante calidad para lo que acostumbrábamos los días anteriores. Para dormir, aprovechamos para abrir nuestra tienda de campaña en la zona de camping y ahorrar un poquito más: 1200kes (10€) 2 personas.

Tenemos que desmentir en parte el concepto de playas paradisiacas si viajas al país en su invierno (nuestro verano). En esta época, las playas por las tardes están repletas de algas, el sol no calienta tanto y la marea hará desaparecer casi toda la playa, así que tendrás que madrugar para tener mejores experiencias! Por las mañanas sí que es impresionante, con una buena cobertura de arena suave y blanca entre las palmeras y el mar de agua turquesa.

 

 

El hostel está a unos 10 minutos escasos andando de la playa –otro punto más a favor– y desde la playa está la posibilidad de hacer una excursión por el mar y disfrutar del snorkel.

Existen dos opciones que nos parecen interesantes para hacer snorkel en Diani:

1. Pagar por un viaje en barquito con suelo de cristal hasta un banco de arena en mitad del mar (la zona de Diani donde se hace snorkel), por 1300kes/11€ 2 personas. En esta excursión, cuando llegas al banco de arena te explican un poquito varias cosas sobre distintos animales marinos que está curioso, y tienes un buen rato para disfrutar de la fauna marina a tu aire o siguiendo a lxs dueñxs del barco. La tripulación te presta material (aletas, gafas y tubo) y tus cosas las puedes dejar a bordo sin problema. 

2. Andar 15-20 minutos por la playa hacia el norte hasta llegar a una zona donde alquilan kayaks individuales. De esta forma habría que remar hasta el banco de arena que no tiene excesiva distancia; si ya has manejado uno alguna vez, en 15 minutos puedes estar allí. La pega que le vemos a esta opción es que hay que estar atentx del kayak en el banco de arena mientras haces snorkel; no porque lo puedan robar, sino porque la marea sube rápido y puede llevárselo mientras va desapareciendo el banco de arena.

El precio de ambas opciones es bastante parecido. Nosotrxs decidimos subir al barco porque no sabíamos dónde estaba el banco de arena ni el sitio de alquiler, pero ambas opciones nos parecen muy buenas y recomendables!

 

 

 

Pasamos la mañana en remojo alucinando con la claridad del agua y con la belleza que esconde el mar por dentro; ya no queríamos salir. Pero la excursión se acabó, así que decidimos seguir caminando por la arena finita y blanca hasta llegar al centro de Diani, viendo los distintos puestos y curiosidades que ofrece la playa. Encontrarás camellos usados como reclamo turístico para dar paseos, cosa que personalmente no aceptamos. Para comer os recomendamos Coast Dishes Restaurant: mucha variedad de comida riquísima con opción de pagar por un buffet libre (700kes/6€ por persona). Se encuentra en Ukunda, a tiro de piedra en tuk-tuk desde Diani.

La vuelta con el estómago lleno la hicimos casi toda andando por la carretera principal aprovechando para parar en algún puestecito callejero y hacer algunas compras.