Cuando comenzamos a imaginar nuestro viaje sin billete de vuelta, pensábamos que el hecho de simplemente viajar tenía que ir sumado a algo. No sabíamos ni sabemos todavía cuál es la mejor forma de complementar un viaje pero, sin duda alguna, lo óptimo para descubrirlo es experimentar.

Por esta razón nos hemos introducido en un mundo nuevo para nosotrxs con el que seguir creciendo: Workaway.

¿QUÉ ES?

Workaway es una red social, una plataforma donde ofrecerse como voluntarix a cambio de alojamiento y comida. Lxs usuarixs que se registran como ‘hosts’ cuentan detalladamente sus proyectos y necesidades de ayuda, las condiciones (tareas, horarios de trabajo, tiempo libre), el alojamiento y las comidas que ofrecen. Lxs voluntarixs se pueden poner en contacto con lxs hosts y así establecer el tiempo que se estará en el proyecto apalabrando las condiciones.

En todos los proyectos, el trabajo es de 4 a 6 horas al día, trabajando 5 días a la semana y librando 2.

Es una de las varias plataformas que muchxs viajerxs usan para gastar menos presupuesto y así poder alargar sus viajes, pero también para mejorar un idioma, conocer gente nueva y acercarse a otras experiencias que un viaje normal no puede darte.

Algunas alternativas a Workaway son: Worldpackers, HelpX, Wwoofing, Help Stay, Go Cambio, Couchsurfing, Hospitalityclub, Volunteers Base, Housitting.

¿CÓMO FUNCIONA?

Para registrarse, primero hay que pagar una cuota anual que se puede renovar cuando va a caducar al año. Hay dos tipos de cuentas de usuarix: un registro individual por 42$/año, o una opción para registrarse en pareja por 54$/año.

Para encontrar ofertas, realizas una búsqueda a través de la página eligiendo a qué continente viajas, qué país o incluso qué zona del país prefieres. Te aparecerá una lista con todos los hosts y proyectos que hay en esa zona y, según tus preferencias, puedes añadir más filtros:

    • Número de voluntarixs aceptadxs
    • Tiempo de respuesta del host
    • Disponibilidad de fechas
    • Tipo de trabajo: jardinería, cuidado de animales, ayuda informática, construcción, proyecto artístico, enseñanza, mantenimiento, cuidado de niñxs, ayuda social, cocina, ecoproyecto,…
    • Lugar: hostels, granjas, escuelas, familias, ecoproyectos, barcos, house sitting, con animales,…

NUESTRA EXPERIENCIA

El primer contacto que tuvimos con esta plataforma fue organizando el inicio de viaje por Tailandia. Nuestro filtro no era grande y buscamos proyectos que estuviesen por todo el país. Teníamos solo dos líneas rojas: la primera, todo trabajo que estuviese relacionado con niñxs ya que la mayoría de nuestros trabajos en España han sido con infancia y queríamos un descanso. La segunda era la enseñanza de inglés: ambos tenemos un nivel decente de inglés pero no consideramos que podamos ser unos buenos ejemplos como para enseñar esta lengua a otras personas. De hecho, no nos vemos capaces de ser profesores de ningún tipo y en ningún idioma. No sabemos por dónde empezar a enseñar.

Una vez que teníamos claro nuestras preferencias, comenzamos con el bombardeo de mensajes. Y es que en este tipo de páginas no puedes escribir solo a una persona y confiar en que te van a contestar a la primera y todo va a salir bien. Escribimos a un gran número de proyectos pero muchos de estos no contestaron, otros nos dijeron amablemente que ya tenían suficientes voluntarixs, y solo de 3 proyectos tuvimos una respuesta positiva.

Nuestra primera y genial opción iba a ser pasar 3 semanas en la zona norte de Tailandia cuidando a los perros de una chica alemana y, además, ayudar en un refugio de perros que ella misma gestionaba. Pero en esta vida hay que tener cuidado y no dejarse engañar. Hablando con la mujer, nos comentó que volvía 3 semanas a su país y pretendía que estuviesemos ese tiempo nosotrxs solxs, sin ayuda de nadie más, cuidando de sus 3 perros y los otros 100 del refugio, de manera que no podíamos tener 2 días libres a la semana si teníamos que, como mínimo, alimentarles todos los días. Por supuesto, con toda nuestra educación le hicimos ver que eso era una explotación y que no se correspondía con nuestra manera de entender ese intercambio de trabajo/alojamiento.

De nuevo, nuestro corazón comenzó a latir bien fuerte cuando se nos abrió una nueva puerta: un mes en la increíble isla de Koh Tao ayudando en una escuela de buceo española y con la posibilidad de bucear con ellxs! Pero todo lo que sube baja, y nuestra alegría desapareció al mismo tiempo que dejamos de obtener respuestas a nuestros mensajes con estas personas.

LA SUERTE NOS SONRÍE

En los últimos días en España recibimos una nueva respuesta. Se trataba de un matrimonio jubilado que acababa de abrir una cafetería y necesitaban un tirón para darla a conocer. Pero sobre todo requerían ayuda en su finca: tenían un huerto enorme que les desbordaba.

Muchos proyectos establecen estancia mínima, aunque todo es negociable. Lo normal es que pidan un compromiso entre dos semanas y un mes de estancia. Para nuestra idea de viaje, un mes se nos iba de las manos y siempre escribíamos ofreciendo nuestra ayuda para dos semanas.

Este matrimonio, casi tan nuevxs como nosotrxs en Workaway, nos ofreció estar primero una semana y, si ambas partes estábamos agusto, podríamos alargarlo. La verdad es que nos encantó la idea y aceptamos sin dudarlo. Además del alojamiento, en su página se comprometían a darnos también desayuno.

MANOS A LA OBRA

Tras un par de semanas recorriendo Tailandia, llegábamos a Chiang Mai. La casa de esta pareja se encontraba a las afueras de esta ciudad, exactamente a 30km en un pueblo en zona de campo y cultivos a los pies de las montañas. No nos importaba desplazarnos hasta allí porque suponía salir un poco del ajetreo de las ciudades, pero queríamos tener cerca cosas que hacer y ver en los alrededores para poder disfrutarlos en nuestro tiempo libre sin perder la mitad del mismo solo en el desplazamiento. De este modo, estar a 30 minutos en moto de Chiang Mai nos parecía perfecto. Os aconsejamos tener claro dónde será vuestro proyecto para no tener sorpresas en el último momento.

Tras averiguar qué furgoneta llegaba hasta esa zona, nos plantamos nerviosxs con nuestros macutos en el Green Moon Café & Bistro. Un café realmente bonito y bien montado a orillas de la carretera principal y que, al ser lunes, estaba cerrado al público. Entramos tímidamente y nos encontramos con Ali (el hombre del matrimonio, procedente de Kwait) y Dhalal (su hija que estaba de visita) en la cocina preparando unas pizzas para compartir con nosotrxs, y enseguida nos manchamos las manos ayudándoles. Entre masas, tomate, hornos y cerveza empezamos a conocernos contándonos un poco nuestras vidas y estableciendo los inicios de una buena aunque extraña relación.

Sin esperar a hacer la digestión, nos llevó en su coche hasta su casa a unos 15 minutos del café, donde conocimos a su encantadora mujer Or (tailandesa). Nos acomodaron en una habitación externa a la casa con un baño para nosotrxs. Las condiciones de nuestro espacio eran muy básicas pero suficientes para pasar una semana allí.

El resto del día seguimos conociéndonos mientras arreglábamos una de sus bicis y preparábamos la cena. Además, establecimos vagamente nuestro horario de trabajo para los siguientes días: de 6 a 10 de la mañana en el huerto de la casa porque a partir de entonces hacía demasiado calor. Eso es lo que entendimos, y lo contamos así porque al día siguiente, con toda nuestra fuerza de voluntad estábamos a las 6 en punto esperando órdenes. Hay que agradecer mucho el fresquito que hace a esas horas en aquella zona. Poco después apareció Ali invitándonos a coger una bici cada uno –ya sabemos por qué arreglamos una el día anterior– y salir a pasear un rato para que Puchi, su encantadora perra, estirase las patas por el campo.

Tras media horita y con las mentes ya despejadas, volvimos a la casa donde nos esperaba Or con un té chino en el porche para pasar media hora más conversando sobre todo un poco. No sabíamos si ese era el desayuno, pero de repente nos encontrábamos con el estómago vacío y ayudando a Ali a construir una rampa para que unos pollitos de pato pudiesen salir bien del lago que tenían en el jardín.

¿Conoces esa frase mítica de Los Simpsons, “sin tele y sin cerveza Homer pierde la cabeza”? Pues Guille sin comida es un poco de lo mismo. Pero por suerte solo estábamos haciendo eso para después ponernos las botas con un impresionante desayuno que ya tenían casi preparado Or y Dhalal cuando entramos en la casa. Smoothies de frutas del huerto, pan de pita que hicimos la noche anterior relleno de verduritas y mayonesa, ensalada y huevos revueltos. Una buena forma de coger fuerzas para comenzar el día! Eran ya las 8 de la mañana y no veíamos el momento de empezar a trabajar, aunque poco después ya estábamos pringados en el jardín instalando un sistema de riego hasta que el sol abrasador indicó que tocaba parar sobre las 11 de la mañana. Así pues, lo del horario inicial era muy relativo.

Tras una ducha, Ali nos invitó a llevarnos al café para verlo en funcionamiento. Somos unxs enamoradxs de las cafeterías y esta nos gustó bastante, el problema era que tenía poca clientela. El café lo habían construido casi todo ellxs y era ella quién se encargaba de sacarlo adelante. Estuvimos viendo cómo trabajaban, escuchando todo lo que vendían y su forma de gestionarlo mientras nos preguntaban nuestro punto de vista. De esta manera, fuimos generando un clima de confianza que llevó a una nueva forma de ayudarles. Además de aportar ideas de decoración y de organización que creíamos podían funcionar, ofrecimos nuestros conocimientos en cuanto a redes sociales, fotos y vídeo para promocionar su negocio.

Básicamente nuestros días fueron así durante una semana: a las 6-6:30 en pie, desayuno increíble –y cada día diferente– que se alargaba bastante entre que lo hacíamos juntxs y que nos quedábamos hablando, un rato de trabajo en el jardín y otro rato en el café. El resto del tiempo lo solíamos pasar descubriendo la maravillosa ciudad de Chiang Mai. El matrimonio tenía una moto que querían prestarnos encantadxs para poder desplazarnos libremente entre el Workaway y la ciudad, pero ese mes la estaba usando una conocida suya y no podíamos tenerla. Así que lo que hicimos fue alquilar una moto en Chiang Mai para toda la semana, por 150 THB/día.

¿MERECE LA PENA?

Nuestro paso por este proyecto podemos decir que ha sido muy bueno, tanto Ali como Or nos han cuidado mucho, dándonos todo lo que necesitábamos, haciendo nuestra estancia lo más cómoda posible e invitándonos a comer siempre que estábamos con ellxs, aunque solo el desayuno estuviera incluido en el trato. De hecho, al final de la semana nos habíamos hinchado a pizzas y ensaladas en el café porque querían invitarnos.

La conclusión que sacamos tras nuestra primera experiencia en Workaway es que una buena relación trabajo/turismo junto con unxs buenxs anfitriones, es la clave para disfrutar de esta experiencia.

Cada persona tiene que tener en cuenta lo que está dispuesta a dar a cambio de lo que pueda recibir, pero creemos que siempre hay que buscar el equilibrio para no permitir ser explotadx y, al mismo tiempo, ser responsable y coherente con lo que se hace para que lxs anfitriones tengan también una buena experiencia.