Los días que pasamos en Tam Coc y sus alrededores fueron más parecidos a unas vacaciones que al viaje al que ya estábamos acostumbradxs. Con la resaca de unos días increíbles visitando por libre Halong Bay, continuamos nutriéndonos de la preciosa naturaleza de la mitad norte de Vietnam. Recordamos nuestros pensamientos tras el primer mes de viaje en el que nos decíamos que el ritmo frenético, los vaivenes de macutos y transportes, y la locura característica de este estilo nómada, debían tener alguna pausa en determinadas ocasiones para poder oxigenar cuerpo, mente y alma si no queríamos saturarnos. Así pues, nos pusimos como objetivo ese paroncillo para Vietnam y, aunque cuesta mucho frenar cuando vienes de tanto movimiento, estos días fueron un poquito más relajados y nos permitieron saborear al máximo los encantos de Ninh Binh.

paisaje de Tam Coc al atardecer con el río y las montañas karsticas

Tam Coc es una zona de altas formaciones kársticas y cuevas de piedra caliza muy similares ambas a las de Halong Bay, pero en vez de estar envueltas por el mar, se encuentran acunadas por el río Ngo Dong. Por eso se dice que Tam Coc es la Bahía de Halong en tierra. Este paraje natural tan vivo forma parte de la famosa provincia de Ninh Binh, cuya capital también lleva su nombre.

CÓMO LLEGAR A TAM COC DESDE CÁT BÀ

Nuestro itinerario de ruta comenzaba en la isla de Cát Bà, hasta donde habíamos llegado tras pasar unos días en Hanoi.

Al ser una isla, los packs de transporte que venden para salir de allí incluyen un autobús desde tu alojamiento en la ciudad al puerto de Cát Bà, barco rápido hasta el puerto de Haiphong, y otro autobús-cama a tu destino, que en nuestro caso era Tam Coc → Tam Coc, que no Ninh Binh ciudad: te bajas en un pueblecito enfocado sobre todo al turismo pero que se encuentra pegado a la zona de interés. En cambio, la ciudad de Ninh Binh está más alejada (a 7 km) y sus alrededores no son tan bonitos.

El pack de transporte nos costó 230.000 VND/persona (8,9€) en una de las muchas agencias de Cát Bà.

TAM COC  Y  TRANG AN

Tam Coc y Trang An son dos parques naturales de Ninh Binh, muy parecidos, que se visitan de la misma forma: se recorren en una pequeña barca de remos por el río Ngo Dong y sus canales. El embarcadero más popular de Tam Coc es Van Lam y el de Trang An lleva su mismo nombre.

Estas experiencias, aunque son terriblemente turísticas, permiten adentrarte en las entrañas de las preciosas formaciones kársticas, que esconden cuevas, templos y arrozales y que de otra forma no podrían descubrirse.

Nosotrxs decidimos visitar Trang An porque, en teoría, es menos turístico. Creíamos que había varios embarcaderos desde los que partir y nuestra idea era ir al menos frecuentado, donde se respetara más el entorno natural y no pareciera aquello una atracción acuática de un parque temático. Pero nos equivocamos completamente porque no fue fácil identificar las ubicaciones: creemos que acabamos yendo al oficial.

Tran An funciona como cualquier negocio extendido: hay un precio estipulado no negociable, 200.000 VND/persona (7,7€) y tienes que pasar por unos tornos con tu entrada hasta llegar al punto de parada de las barcas. A medida que van llegando lxs barquerxs tras finalizar su viaje, esperan hasta ser lxs primerxs en la final para coger a nuevxs viajerxs. Caben un máximo de 4 personas en cada una.

Las barcas van tomando distinto rumbo por el río dependiendo del itinerario que elijan sus pasajerxs. Hay 3 recorridos posibles, todos de 2 horas de duración y, dependiendo de cuál elijas, pasas por templos de la dinastía Tran, cuevas y zonas distintas aunque algunos puntos sí son comunes. En nuestro caso elegimos el recorrido nº 3 y, como el resto de turistas elegían el 1 o el 2, después de esperar un rato nosotrxs dos solxs en una barca sin más pasajerxs. ¡Nos salió perfecto!

paisaje de un templo sobre el río y altas formaciones kársticas en Ninh Binh
mujer al borde de una barca paseando sobre el río en Tam Coc

Puntos a favor: la zona es bellísima, te sientes  envueltx por esas grandes montañas que emanan paz. Es una experiencia diferente bordearlas en una barquita sobre el río, resulta interesante visitar templos en mitad del agua con el tiempo que tú te marques, y también atravesar cuevas de baja altura con una habilidad de remo sorprendente. Ir con una persona local te permite conocer su cultura y acercarte a la historia de lo que estás viendo.

Puntos en contra: la cantidad de barcas que navegan es agobiante, hace que te sientas parte de un rebaño y rompe totalmente con la armonía del lugar. Además, los chalecos salvavidas naranjas impiden disfrutar del entorno sin distracción visual. A nosotrxs nos resultó inevitable no remar todo el recorrido con nuestro barquero: resulta muy cansado para estas personas remar tantas horas al día con el peso que les cargamos, aunque sea su trabajo, y por tanto no nos sentimos cómodxs durante el trayecto a no ser que remáramos con él. Por otro lado, hicimos varias paradas que personalmente nos sobraron: eran artificiales en su totalidad y el atractivo residía en que habían formado parte del rodaje de la película de King Kong.

hombre a contraluz en las puertas abiertas de un templo en Tam Coc
templo durante el paseo en barca por Tam Coc en Ninh Binh

MUA CAVES  |  HANG MUA

Sin duda, Mua Caves es un imprescindible de Tam Coc e incluso de todo Vietnam y, seguramente, una de las zonas que más se te quede grabada del viaje. Aunque las vistas que se aprecian son del parque natural de Tam Coc, es independiente al recorrido en barca por el río Ngo Dong.

Mua Cave o Hang Mua se trata de una pequeña pagoda y un mirador en lo alto de una montaña rocosa cerca de la ciudad de Ninh Binh. ​Para llegar a las escaleras por las que se sube hasta la cima, hay que atravesar una zona de parkings de particulares y una especie de resort cuyo exterior está decorado al detalle para atraer a la gente.

Lo ideal es llegar en  bici o moto alquilada y aparcar en el primer terreno que queda pegado a la carretera principal, porque es gratuito y nadie debería pedirte dinero. Desde este parking hasta Mua Caves se tardan 5-10 minutos andando y los parkings que vas atravesando por el camino son todos de pago.

Una vez en la garita, hay que pagar la entrada de 100.000 VND/persona (3,9€) para Hang Mua y no hay otra forma de llegar que haciendo el recorrido orientado por los jardines del hotel.

Comienzan las interminables escaleras: en torno a 500 escalones hay que subir con la calma para llegar a la cima. Es preciosa la transición, ver cómo empiezas a estar por encima de todo Ninh Binh, por encima de los arrozales y de las casas, con ese verde intenso del paisaje. El cansancio y el sudor están mereciendo la pena. Las escaleras de piedra son irregulares y a veces hay que dar grandes pasos hacia delante o hacia arriba. En un momento se bifurcan: las escaleras de la derecha llevan a la famosa pero pequeña pagoda que culmina la cima que da a la ciudad de Ninh Binh, y las de la izquierda siguen subiendo más intensamente hacia el mirador principal.

paisaje de Tam Coc al atardecer con el río y las montañas karsticas

Es hipnótico, sobrecogedor, un rincón inspirador. Se extiende frente a ti el mar de montañas de Tam Coc que nacen del río y de los campos de arroz, de los pueblos y de los lagos. Es como si te cantaran una canción al oído.

Llegar supone necesitar un momento para recuperar el aliento junto al montón de gente que está en tu misma situación. Una vez que nosotrxs lo hicimos, decidimos llegar hasta el dragón de piedra que peligrosamente descansa sobre las rocas en pico de la cima. Allí no había casi gente porque poca se atreve a subir, y aunque haya que tener mucho cuidado, mereció la pena hacerlo para alejarnos de la multitud. 

Tuvimos la suerte de que empezaba a atardecer y poco a poco comenzó a despejarse el lugar, de modo que, como recomendación, esa hora es ideal para subir. Pudimos disfrutar con total tranquilidad de aquellas vistas tan espectaculares, asegurándonos de que cada detalle se grabara en nuestras pupilas para poder desplazarnos a aquel lugar siempre que lo necesitáramos.

mujer y hombre sentados sobre un muro en la cima de Mua Caves frente al paisaje de Ninh Binh al atardecer
pequeña pagoda en la cima de Mua Caves en Ninh Binh
hombre sentado en la cima de Mua Caves contemplando el paisaje de Tam Coc con el río y las formaciones kársticas

PAGODA BICH DONG

Esta curiosa pagoda se encuentra a los pies de una montaña característica del lugar. No nos pareció sensacional pero fue agradable llegar dando un paseo desde el pueblo de Tam Coc: 30 minutos caminando bajo el paisaje de Ninh Binh, pegadxs a las montañas, observando cómo se desarrollaba la vida de campo. Pasamos por uno de los embarcaderos desde los que se visita Trang An, y resultó que ese era el que buscábamos el día anterior! Más pequeño, auténtico y rural.

El recinto de Bich Dong (que significa perla verde) está construido junto a un lago cubierto de altos nenúfares que camuflan el agua. Hay un pequeño puente que lo cruza para acceder a la pagoda, y realmente es la razón por la que se ha vuelto tan popular este rincón: la entrada es muy bonita y fotogénica. 

El complejo en sí no es especialmente atractivo pero encuentras cierta magia en estar rodeadx de pagodas llenas de historia construidas varios siglos atrás, en 1428. En total consta de 3 pagodas de madera y piedra, situadas a diferentes alturas, y en cada una puede apreciarse el olor del incienso reflejo del culto que lxs vietnamitas rinden a lo que es sagrado para ellxs.

entrada a la pagoda Bich Dong en Ninh Binh
lago de nenúfares de la pagoda Bich Dong en Ninh Binh
mujer y hombre en la entrada de la pagoda Bich Dong en Ninh Binh