Durante nuestra estancia en esta gran ciudad de Tailandia, pudimos acercarnos a la espiritualidad que emana la religión principal del país. De todos los lugares sagrados que visitamos, consideramos que son estos 5 los mejores templos de Chiang Mai.

WAT PHRA THAT DOI SUTHEP

Una de las joyas de Chiang Mai y que merece unas horas de tu tiempo, es este gran templo que casi toca el cielo con su ubicación. Se encuentra en la montaña Doi Suthep, subiendo 15km por una curva carretera que no te llevará más de 15 minutos en vehículo desde el oeste de la propia ciudad a sus pies.

Sabrás que has llegado a la zona porque hay un montón de furgonetas, tiendecitas y locales de comida en los que puedes tomar algo antes de seguir el leve ascenso. Para llegar al templo en sí, hay dos opciones: subir a pie o coger un funicular de pago (20THB). Nos pintaron tan mal las escaleras que pensábamos que habría más después de subir ese primer tramo que veíamos desde abajo y que sería el único en realidad. Cuando nos topamos con esos 306 escalones, no podíamos creer que hubiera gente que optara por pagar el funicular –excluyendo familias con niñxs pequeñxs, ancianxs, lesionadxs o personas con diversidad funcional-. Tómate el ascenso con calma porque, de verdad, se puede hacer sin apenas fatigarte.

Lo bonito de las escaleras es que te adentras en un camino custodiado por dos nagas (serpientes mitológicas) y cuyos límites lo marcan sus lomos llenos de escamas.

Ya arriba, antes de entrar al templo debes pagar 30 THB y quitarte los zapatos: hay mucha gente que los deja justo en la entrada pero también existen estantes y taquillas gratuitas.

Una vez dentro te topas con su magnífico chedi dorado en el centro del lugar. Está rodeado por muchas imágenes de buda siendo venerado por lxs fieles y con suerte podrás ver alguna horda de monjes haciendo un ritual.

Según la leyenda, un monje budista orientado por sus sueños encontró un hueso de Buda como reliquia. Se la llevó al rey Nu Naone y en el Norte de Tailandia el hueso se rompió en dos partes. La más grande la llevó un elefante blanco en su lomo por mandato de Nu Naone. El animal subió el monte Doi Suthep, barritó tres veces y murió exhausto, de modo que esto fue considerado como una señal divina y el rey mandó construir ahí mismo el Wat Doi Suthep en 1383.

MIRADOR HACIA DOI SUTHEP

En el camino de bajada a Chiang Mai hay un pequeño mirador como ventana a la ciudad entera. Es habitual que no se vea nada debido a la continua neblina que cubre la ciudad a causa de la contaminación y de la quema de vegetación. Nosotrxs tuvimos suerte porque cuando estábamos en Wat Doi Suthep comenzó a llover mucho. En un primer momento nos reíamos por no llorar ya que habíamos subido en moto y el descenso sería peligroso con la carretera mojada. Pero la lluvia duró poco, salió ese sol abrasador que seca todo con rapidez y bajamos aliviadxs. Y cuando nos topamos con el mirador, agradecimos a las nubes por dejarse llover momentos antes: el agua había limpiado la capa de niebla sobre Chiang Mai y se veía perfectamente su perímetro. Pudimos disfrutar de esas deseadas pero siempre inciertas vistas panorámicas! Así que si te llueve arriba, piensa que cuando amaine tendrás ese regalito que poca gente se lleva de la ciudad 😊

 

WAT PHRA SINGH

Como muchos otros templos, Wat Phra Singh también destaca por tu estupa dorada en el centro, que inicialmente se instauró para albergar las cenizas del padre del rey Phayu. Su construcción comenzó en 1345 pero se podría decir que no ha cesado ya que el templo ha sido sometido a muchos cambios.

Hoy en día es un complejo que, además del chedi, posee una estatua de buda, dos wihan, una sala de ordenación (ubosot), una escuela y monasterio de monjes, y una biblioteca monástica (ho trai).

Está ubicado en la calle Ratchadamnoen –que también acoge el mercado nocturno– y es inevitable toparse con él si estás dando un paseo por el casco histórico. Al considerarse templo real, es uno de los más venerados de Tailandia: así son constantes las escenas de monjes paseando o rezando y fieles haciendo ofrendas.

WAT PHANTAO

Durante 8 años (1846 – 1854) formó parte del palacio real de Chiang Mai. Está construido con madera de teca y por ello llama la atención, ya que su color oscuro  lo vuelven diferente y atractivo. En su interior hay un Buda de oro sentado y numerosos cuencos de monjes.

Su nombre significa Templo de los mil hornos, refiriéndose a que aquí se fundieron imágenes de buda para ser reutilizadas en el templo que tiene justo a su lado, Wat Chedi Luang.

WAT  LOK MOLI

En una de las calles límite del caso antiguo, bordeando el canal, se encuentra este templo que te da la bienvenida con dos elefantes blancos a tu paso. Nada más pasar la entrada, dos nagas protegen el viharn (sala de asambleas) a cada lado de las escaleras de su frente.

Detrás del edificio aparece uno de los chedis más altos de Chiang Mai, y aquí se encuentran las cenizas de muchos miembros de la dinastía Mengrai que gobernó el reino de Lanna desde el siglo XIII hasta 1558 (invasión birmana).

WAT RAJAMONTEAN

Se ubica justo en frente de Wat Lok Molee y unas escaleras lo unen directamente con la calle. Su fachada de colores dorados y rojizos es particularmente bonita y le acompaña a su costado un enorme buda sentado al aire libre.

WAT CHED LIN

Dejando las estupas y los viharns, hay algo llamativo en este templo que lo vuelve original. Tiene un lago cubierto de plantas y nenúfares y un puente de bambú que lo cruza, adornado con sombrillas rojas y farolillos de colores. Es un lugar perfecto para ser admirado mientras cae la tarde y a nosotrxs nos cautivó.