PAI

Pai es un pequeño pueblo del norte de Tailandia al que se llega con orgullo si tienes un buen estómago. Decimos esto porque el único acceso por carretera consiste en atravesar 762 curvas cerradas desde Chiang Mai. Si vas en moto, el camino es llevadero ya que no se aprecian tanto los cambios bruscos. Pero la opción más barata es el transporte público y los conductores ya son inmunes al mareo, de modo que no tienen ningún reparo en conducir a gran velocidad, adelantar a lo loco y no frenar en las curvas. El malestar a causa de esto es descomunal.

Por eso, si llegas a Pai sin marearte o, más aún, sin vomitar, considérate un/a grande.

Abrazado por montañas y campos de arroz, Pai es realmente conocido por ser el destino favorito de lxs viajerxs hippies. Las calles están llenas de hostels con ese rollito alternativo, tiendas de souvenirs, restaurantes y bares con ambiente nocturno. Es decir, es un pueblo enfocado al turismo joven, hippie y fiestero.

Íbamos con altas expectativas pero lo cierto es que el pueblo en sí nos decepcionó un poco. A nosotrxs nos encanta hacer cosas durante el día, pero allí descubrimos que la gente prefiere hacerlas por la noche, de forma que a la luz del Sol las calles estaban desiertas. Sin embargo, encontramos algunos puntos a favor de Pai y aquí te los contamos.

BUDA BLANCO  |  WAT PHRA THAT MAE YEN

Custodiando el valle, se encuentra sentado un impresionante buda de un color blanco brillante. Está a 2km de Pai en lo alto de una colina, de modo que lo mejor es llegar en moto. Un gran terreno con alguna tienda de souvenirs ocupa la base del acceso al buda blanco. A partir de ahí, surgen una largas escaleras blancas con dos nagas a los lados, que te llevan a una amplia terraza a los pies del Gran Buda, con vistas a Pai y los campos circundantes. Si vas después de la estación de lluvias, podrás disfrutar del valle teñido de verde.

Lo cierto es que sorprende el tamaño que tiene este Buda, que parece que te mira directamente a los ojos con un aire poderoso.

PAI WALKING STREET  |  NIGHT MARKET

Nuestro primer contacto con Pai fue directo con esta calle. Al llegar mareadxs y encontrarnos con la ciudad a oscuras porque se había ido la luz,  lo mejor fue dejarlo para otro momento. Pero sin duda cada noche que pasamos allí recorrimos esta calle de arriba a bajo un par de veces.

Se trata de una calle repleta de puestecitos callejeros que venden todo tipo de comidas, bebidas y dulces. Llega un momento que no sabes qué pedir de la gran variedad de comida deliciosa que hay, porque quieres probarlo todo! Merecería la pena pasar en Pai varios días solamente por probar cada noche diferentes platos sabrosísimos.

PAI CANYON

Los atardeceres enamoran a cualquiera, pero acompañarlos del color rojizo del Pai Canyon es otro nivel. Este rincón tiene opciones para todos los gustos. Si te apetece un plan tranquilito, acompañado de un paseo y ver cómo desaparece el sol con un smoothie entre las manos, solo tendrás que dejar la moto en el parking del la entrada y subir 5 minutos por unas escaleras para tener unas vistas impresionantes.

Si te apetece explorar un poco más, alejarte de la muchedumbre y tener un atardecer extremo, ponte unas buenas zapatillas y piérdete por los caminos y empinadas bajadas y subidas que esconde este lugar.

Sin duda Pai Canyon es uno de los mayores atractivos de la zona y merece la pena ver al menos un atardecer allí, no decepciona!

BAMBOO BRIDGE

También llamado Boon Kho Kuu So Bridge, este lugar lo mencionamos porque es un enclave precioso y muy fotogénico siempre que no vayas en la época seca como nosotrxs.

Nuestra opinión sincera es que, siendo abril, no mereció la pena recorrer 30 minutos con el depósito de gasolina tiritando para ver la estampa que vimos. Es una zona peculiar, curiosa y que, según las fotos que hemos visto, cuando está todo verde es realmente bonito.

Se trata de un puente de 2 metros de altura construido totalmente con bambú, y que recorre una gran superficie de campos de cultivo y trabajo donde poder observar a la gente local en sus tareas.

CÓMO IR A PAI DESDE CHIANG MAI

Todos los días parten minivans desde Chiang Mai por 150 THB/persona. Se cogen en la estación de autobuses Arcade y sale una furgoneta cada hora, desde las 6:30 de la mañana hasta las 17:30 de la tarde. El trayecto tiene una duración de 3 horas.

Los billetes pueden comprarse allí mismo hasta media hora antes de que salga la minivan, sin necesidad de reservar con antelación puesto que la frecuencia es alta y, por tanto, siempre hay huecos libres.

MAE HONG SON

Esta pequeña provincia es la población más occidental de Tailandia y se encuentra justamente en la frontera con Myanmar. Es una zona con muy poco turismo, el cual se basa casi todo en visitar los entornos naturales que la rodean. Además, es una de las regiones del país que más conserva su diversidad étnica, albergando en sus alrededores distintos pueblos que mantienen su modo tradicional de vida.

Nosotrxs pasamos 3 días por la zona, pero realmente fue más porque era una zona relajada donde estar que por las visitas que hicimos.

QUÉ HACER EN MAE HONG SON

De esos 3 días, dedicamos solamente uno a visitar los alrededores con nuestra moto alquilada en la propia ciudad de Mae Hong Son. Hay pocos lugares de alquiler y los precios no bajan de 250 THB/día.

La primera parada y más lejana que hicimos fue visitar el poblado chino Ban Rak Thai, un lugar a 50 km de Mae Hong Son con una antigua muralla desde donde tener unas bonitas vistas del lago.

En el camino de vuelta hacia Mae Hong Son, visitamos la cascada Pha Sua, que es una zona bonita pero que con la época seca tampoco nada extraordinario. Hay que pagar 100 THB/persona pero, si vas por a partir de las 17:00. probablemente no estará la señora que cobra la entrada y podrás bañarte gratis en la cascada.

La experiencia que más nos gustó fue la visita a Sutong Pae Bridge. Se trata de otro puente de bambú, pero en este caso más bonito que el de Pai. Aún así, nuestra buena experiencia no fue por lo bonito del lugar sino por el momento que vivimos.

Al final del puente se encuentra un gran monasterio que alberga a pequeños monjes budistas que se estaban bañando en el río justo cuando pasábamos por allí. Hacía un calor impresionante de unos 40º, por lo que nuestro plan estaba claro: al agua, patos!

 

 

Pasamos un rato a remojo compartiendo el río a la sombra del color naranja de sus túnicas, y jugando con algún que otro perro que se lanzaba al agua. Sus mentores indicaron que la hora del baño se acababa para sus pupilos y se fueron alejando hacia el templo mientras les observábamos aún desde el agua. Decidimos que queríamos ver el atardecer desde allí arriba, así que un rato después subimos por las escaleras para visitar aquel lugar budista.

Nos sorprendió no solo por las bonitas vistas del puente de bambú y de los campos de arroz mientras caía el sol. Había un mirador de bambú, un pasillo abierto del que colgaban adornos de lana hechos a mano, un pequeño puente cubierto por franjas de bambú, y un buda rodeado de trozos de tela roja agitados por el viento. Lo cierto es que guardamos un bonito recuerdo de aquel lugar desconocido al que llegamos improvisando.

Nuestra opinión es que Mae Hong Son es una zona bonita pero prescindible a no ser que te encuentres en la época húmeda o que necesites cruzar por allí como nosotrxs para dirigirte al paso fronterizo con Myanmar en Mae Sot.

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